martes, 1 de noviembre de 2016

Resentimiento: Justicia, símbolos y palabras "prohibidas"

Nuestra gira nacional viene cargada de símbolos y de conceptos que nos tocan como pueblo y como cultura.

La Dirección Ejecutiva de la Magistratura (DEM) está practicando un enorme salto contracultural, que tal vez aquí ocurra solo en el plano simbólico pero funciona como declaración de principios. Eso de atacar al centro de los significados de la justicia en su acepción canónica (¿burguesa?) va más allá de cambiar una imagen por otra.

Gracias a este atrevimiento de la justicia venezolana la diosa griega Themis le ha cedido su pedestal a Juana Ramírez, La Avanzadora, y eso cualquiera puede interpretarlo como un simple cambio decorativo. Un dibujo por otro, una figura por otra. Hasta que uno ahonda en el "pequeño" cambio y comienza a descubrir cataclismos.

La señora ciega se aparta para darle paso a la mujer que sabe para dónde van, ella y la historia. La doña milenaria que esgrime una balanza (¿de pagos? ¿Una balanza no viene a ser el ícono por antonomasia de la compra-venta? ¿Por qué cargar con ese lastre de siglos del capitalismo, para el que mil monedas siempre pesarán más que ninguna?) se aparta para que surja y se imponga aquella mujer humilde que blande una bandera tricolor.

La engreída y bastante indecorosa Themis exhibe en su prontuario la dudosa "hazaña" de haber entrado en la historia universal de los emblemas gracias a un horrendo y todopoderoso tráfico de influencias: de no haberse acostado con Zeus (ni más ni menos, con el papá de los helados, el pran mayor del Olimpo) nada se hubiera dicho de ella a estas alturas de la historia. Juana, en cambio, se ganó a pulso y en un episodio dramático su carácter de representación de un pueblo: mujer, pobre, anónima, probablemente negra o mulata y de paso oriental, ha sido la patria bolivariana la que la ha rescatado del olvido informando que su valentía la llevó a clavar el estandarte venezolano en territorio en disputa, en mitad de una balacera.

Así que cosmético no han sido el cambio, ni tampoco la propuesta.

***

En la gira nacional de cantores, en la que Los poderes creadores del pueblo le cantan a la justicia social, tiene cabida y protagonismo, por todo lo anterior, el discurso franco y subversivo del excluido de siempre, el que fue esclavizado, silenciado, aplastado, borrado de la historia y criminalizado. La Justicia de la que habla el ser humano en Revolución es una en la que cabe aquel que antes humilló aquella dama ciega, aquella trepadora que se elevó gracias al favor de Zeus. Entre las palabras que han sido utilizadas como insulto y afrenta, hasta casi convertirse en prohibidas en ciertos círculos, se encuentra una que, hurgándola con la debida profundidad, la audacia y la valentía propias del que se rebela, emerge contundente como síntesis de los motores de las rebeliones: Resentimiento.

Ese es el título de la lírica que ha sacado a rodar por el país en nuestras giras uno de los poetas callejeros fundamentales de la actual generación, rapero y cantor de enorme vuelo analítico: Kiko Mendoza. Ignorado y segregado por los prejuicios de un sector tan racista como temeroso de las energías del pueblo, Kiko ha emergido desde las filas de Hip Hop Revolución (HHR) y El Cayapo para estremecer conciencias en cada conversa-presentación.

Escuchemos su voz, y más abajo sigámosla con la lectura de su violenta poesía, llena de una comprensión milimétrica de la historia y sus resortes sociales:


Viajé a través de continentes, amarrado con grilletes
arracando de mis tierras, obligados a no ser gente
fui traído a un nuevo mundo para producir riquezas
portugueses, holandeses, españoles, ingleses
Italiano, suizos en fin el capital naciendo
llegando pal' paraíso donde abundan los recursos
allí es cuando yo aparezco en este punto geográfico
es cuando bajo de un barco encadenado y exhausto.

Me vendieron en un mercado, comandado por los blancos
fui atado, empacado y enviado
al mundo recién encontrado,
y se acabó mi calma, soy una bestia de carga
mano de obra de su saqueo, mentiras y su infamia

La acumulación originaria fue tallada con mi mano
por esa maldita razón murieron miles de mis hermanos
mi entorno hostil y violento, con el transcurrir del tiempo
genera en mí sentimientos que adopté de los blancos

Fue cuando maté a mi dueño y escapé de sus dominios
tirándome para la selva, encontrándome con indios
que también habían huido del yugo español
y comenzó entre ellos y yo una bonita relación

En medio fisionamos datos culturales
y ahí es cuando me volví un africano de por estos lares
me conecté y me enamore de una linda mujer
y juntos comenzamos a procrear el fruto de dos colores de piel

La cultura de la guerra ya era parte de nosotros
y cualquier blanco que veíamos les partíamos el rostro
y así vivimos par de siglos, escondidos pero activos
siempre recibiendo esclavos huidos, de sus desdichas

Se empieza a prender una mecha, los reyes ‘tan vueltos locos
resulta que allá en Europa se prendió el alboroto
el feudalismo no funciona, la iglesia es ineficiente
bienvenido a mi mundo, están gritando los burgueses

Por aquí por estos lados la vaina se puso arrecha
empezamos a luchar por la fulana independencia
yo luché con muchos líderes, con Boves tambien con Bolívar
me prometieron libertad pero todo terminó en mentira

Y así se fue mil ochocientos y comenzó mil novecientos
no soy blanco, negro ni indio, soy un pobre en capitalismo
ahora soy parte del paisaje, el robo fue legalizado
vivo en un mundo donde el esclavo fue modernizado

Soy obrero, soy soldado, soy campesino y estudiante
y sigo cargando en mi cuerpo las cicatrices y golpes de antes
es una guerra de clases, las razas ya se acabaron
y empezó aquí en Venezuela, explotó el Caracazo

Ahí fue donde marqué el paso, yo soy el resentimiento
yo estoy hecho con retazos y pedazos de la historia
soy parte fundamental de la victoria de los pobres
y también enemigo de la gloria de los ricos

la energía de los negros, mezclada con los nativos
soy este insurrecto, al que llaman resentido

coro

he transcendido en el tiempo,
ahora tengo muchos rostros yo
soy argumento para luchar,
donde quieras me vas a encontrar


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